martes, 17 de marzo de 2020

La Vocación de Escribir


La Vocación de Escribir

Hay quienes han estudiado para ser escritores, y hay quienes no; sin embargo, cuando se tiene la vocación se escribe bien. La escuela es un instrumento para armar libros, y la vocación del verdadero escritor no es la de elaborar discursos que se vendan bien en el mercado. Tampoco se escribe para estar al servicio del poder político. Se escribe porque hay necesidad de escribir aunque no se gane dinero, aunque no se llegue a la fama. Se escribe aunque no se tengan lectores; simplemente por tener el alivio de poder respirar, al dejar las palabras escritas en el papel y en las almas. Esto es la vocación del escritor: asfixia si no escribe. No se puede entristecer al alma inspirada; hay que dejarla ser. 

La pluma del salmista es muy ligera, porque el salmista es un poeta; no puede ser de otra manera que se exprese alguien que tiene vocación  para escribir. La vocación de escritor es traer el poema en el alma, y dejarlo salir. Hay que dar crédito al espíritu del escritor que se deleita conmoviendo las cuerdas del alma de los demás. La escritura es oficio del espíritu y no del intelecto. La vocación para escribir es irracional; el escritor escribe movido por sus sentimientos sobre la realidad más onda del alma. El escritor no escribe  intencionalmente; ni siquiera sabe del alcance de lo que está escribiendo. De lo que sí está consiente es del poder de la espiritualidad de la palabra escrita. Lo que hace el escritor,yo lo expreso de esta manera, es copiar. Lo escrito no le pertenece al escritor, porque lo escrito le ha sido dado como un don; lo que ha hecho es copiarlo de manera bella, con el sello de su personalidad; lo que hace de su obra, una copia original del original, de quién lo inspira.

Me pregunto si únicamente algunos han tenido vocación para escribir ¿por qué no todos? La vocación de escritor es un llamado de mucha responsabilidad. Todo depende con quién se quiere quedar bien. Basta con un  buen arreglo, y podemos darle gusto a muchísima gente con un escritura superficial, que tenga la estética del arte sistematizado de la escritura. Pero el que tiene vocación, atiende al llamado de escribir, porque es una llamada imperativa que no se puede resistir; pero también, quién tiene verdadera vocación de escribir, dejará de hacerlo cuando se corra el peligro de la manipulación de sus escritos. La mayoría de los buenos escritores son anónimos. Nunca le robaron a nadie su obra literaria, y sin encambio, dejaron un riquísimo legado, para que quién quiera pueda apropiarse de sus escritos.

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