La Odisea del Hombre Racional
La idea de introducirse en una selva sin protección alguna, más que haciendo uso del sentido común y racional, es una aventura semejante a la que la racionalidad emprendió, al desligase de todo prejuicio con el reto de atreverse a pensar libremente. Una larga historia cuyo denominador ha sido las guerras y las catástrofes deshumanizantes ocurridas en diferentes partes, son la muestra de las peripecias que le han ocurrido al hombre racional. En este viaje de la razón hay una diversidad de enemigos que intentan matar, así que lo racional ha actuado como si no pensara, se ha anulado lo irracional.
Durante este viaje el hombre racional ha experimentado filosofando a través de lo que otros han descrito de sus propia aventura. Se ha perdido en la experiencia intelectual ajena; su vivencia es el extravío en la propia selva de la racionalidad, en la que ahora, busca amarrarse al mástil de su embarcación para no ser atraído y seducido por alguna musa indecente, que no se ajuste a sus preceptos lógicos. Es necesario que alguien escriba una nueva versión del Ulises, con la que se pueda decir cómo ah de terminar ésta aventura.
Es necesario pasar de la imaginación al pensamiento. De buscar el objeto que devuelva la orientación, porque no es posible tal desprendimiento de la espiritualidad, de la tradición, de la sabiduría colectiva y ancestral. El camino a seguir tiene que ser un propósito, y no una aventura en la que quedemos abismados. El hombre racional se agotó y quedó exhausto en la tecnología; de allí para adelante no tiene que inventar, más que su propia muerte. Nadie piensa en un final así. Lo apocalíptico consiste en dar esperanza. La aventura del hombre racional no es una leyenda, sino la realidad de haber perdido la experiencia vivencial.
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